Te puede pasar

Te matan y no te enteras

PESADILLA EN CORTADURA

Erase una vez hace ya un tiempo, en ese espacio de estación que aún no es verano pero el calor aprieta con descaro, mi perro Gato y yo corríamos, saltábamos y jadeabamos por esa playa de Cádiz que es un regalo.

A la altura de Cortadura cuando maleza y arena se juntan algo se divisó a lo lejos, no sabía que aquello se convertiría en el principio de una pesadilla surrealista y a destiempo.

Ese algo se veía inerte, oscuro, largo y grueso, Gato corrió hacia aquello, él es feliz con un palo y aquello parecía el palo rey abandonado.

Se acercó para morderlo y fue cuando jamás escuché un aullido con tanto quejío de dolor que saliera de la boca de mi perro.

Se volvió Gato buscándome con una mirada lastimera y un llanto que provocaba pena, a su verita yo aún no había llegado pero lo que mis ojos vieron mi cerebro no quería asimilarlo, me pareció una película de terror, aquello no podía estar pasando.

Enganchado de su hocico, a ojo de buen cubero aquel bicho medía un metro más o menos, se retorcía en el aire queriendo envolver su cuello, para una mujer gaditana asustada aquello era una anaconda endemoniada de veinte metros.

En el desierto de la playa, pues nadie había en aquel momento, yo gritaba para que lo soltara, solo deseaba quitarle eso a mi perro.

Gato la zarandeaba agitando su cabeza entre saltos y lamentos, la serpiente se movía como un látigo que se azotaba en el viento.

En uno de esos zarandeos el bicho  por el aire voló, vimos como reptando se perdía bajo el sol.

Con el hocico derramando sangre, pintando la arena de rojo intenso fuimos corriendo hacia el mar, para ver si el agua sala paraba aquella hemorragia provocada por aquel reptil del infierno.

Estábamos a la altura del Nahu, chiringuito ubicado en Cortadura y hacia él me dirigí con desesperación y premura, me acerqué casi llorando diciendo que una serpiente a mi perro había atacado.

Las personas que allí trabajaban rápidamente pusieron el móvil a mi disposición, ya que no uso móvil yo, llamaron a medio ambiente para preguntar qué clase de serpiente se movían por allí, pues miedo tenía que aparte del bocao veneno le hubiera inyectado.

Tranquila me quedé cuando me dijeron que por allí no había especies  venenosas, se quedó en una herida que había que procurar que no se volviera infecciosa, agradezco a los que allí se encontraban en ese momento, que también contactaron con mi mario pa que viniera a recogernos, con tanto sufrimiento se quitaron las ganas de continuar con el paseo playero.

Cuando llegamos a casa llamé corriendo a Pilar, amiga y veterinaria de mi perro para informarle al respecto y yo aún con el susto en el cuerpo, se quedó con lo ocurrido sin aliento.

Agradecidos Gato y yo por la ayuda tan enorme que nos ofrecieron aquellas personas del chiringuito Nahu que se encontraban allí en ese momento.

3 Comentarios

  1. Hola María!!
    No dejas de sorprender!!!

  2. Cierto! El verano pasado x cortadura estaba tomando el sol y paso x mi lado una serpiente muy grande, k susto me lleve como que ya no voy x ese sitio

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